Los complejos son una definición errónea, la mayoría de las veces que hacemos de nosotros mismos. Suelen ser aprendidos y tener su origen en la infancia y la adolescencia. Por lo tanto, como aprendidos que son, pueden desaprenderse y esto nos da un potencial increíble para tener una mejor imagen de nosotros mismos y aumentar así nuestra autoestima.
Si ya poseo un complejo, aquí van una serie de recomendaciones para conseguir liberarte de él:
- Intenta no verbalizarlo continuamente: cuanto más lo verbalizas, más se arraiga en tu cerebro esta creencia.
- Intenta substituir palabras tipo «Soy», por » Me he comportado»: Esta regla es muy sencilla y básica: lo que soy no lo puedo modificar, como me comporto sí. Porque una vez, o varias veces me comportase de una manera no quiere decir que siempre será así. Puedo cambiar.
- No lo utilices como tu carta de presentación. No te etiquetes, deja que los demás saquen sus propias conclusiones.
- Comprueba con la realidad: para esto puedes preguntar a tus amigos sobre esta percepción que tú tienes, apuntar las veces que ha ocurrido…
- Substituye de tu vocabulario palabras tipo: Siempre/Nunca, Todo/ Nada…cada vez que dices «Todo lo hago mal», no dejas la puerta abierta al cambio. Es mejor expresar «A veces, Algunas cosas…» Esto te hace ser flexible.
- Substituye frases tipo: «No sé si lo conseguiré» por » Voy a intentarlo».
- Y sobre todo y ante todo, oriéntate hacia la acción. Es decir, en lugar de pensar continuamente en este complejo, oriéntate a superarlo y establecerlo como un reto asumiendo que no todos somos perfectos y en eso está nuestra singularidad.
Y si necesitas ayuda, no dudes en consultar con un profesional.