TRASTORNO DE ANSIEDAD. ¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO?

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El trastorno de Ansiedad generalizada (TAG) es uno de los trastornos más frecuentes en nuestra sociedad. De hecho, se estima que 1 de cada 3 personas sufrirá un TAG a lo largo de su vida, lo cual es una cifra muy a tener en cuenta.

Para explicar qué es la ansiedad y el TAG, me gusta utilizar la siguiente metáfora:

Imagínate que nos encontramos en una habitación cerrada. Entonces te explico que detrás de la puerta hay un tigre enorme que lleva 3 días sin comer y está muy, muy enfadado. Pero igualmente tenemos que salir.

¿Cómo crees que reaccionará tu cuerpo y tu mente? Es sencillo de imaginar.

Tu mente imaginará que serás atacado y devorado por el tigre. Este miedo tan intenso provocará que te paralices y no quieras salir, pensarás en cómo te defenderás si se dá la situación.  Por otro lado, tu cuerpo reaccionará por si tuviese que defenderse: aparecerán taquicardias, sudoración, temblor, dolor en el estómago, nerviosismo generalizado, rigidez muscular…

Lo que no sabes en realidad, es que, cuando abramos la puerta, detrás de ella en realidad no hay ningún tigre, sino un inofensivo gatito. Entonces y después de unos minutos tu cuerpo y tu mente se calmarán y todo quedará en una desagradable anécdota.

Esto es lo que ocurre con la ansiedad. Estímulos o situaciones que antes eran indiferentes para el individuo, se comienzan a percibir como amenazantes. Como amenazas puras y reales. Incluso, como hemos visto en la metáfora, no hace falta ni que estén presentes, basta con que nos las imaginemos.

Es entonces cuando nuestro organismo emite una respuesta completamente lógica a su interpretación equivocada de la realidad, pero ilógica para los demás: El organismo no puede parar de pensar en estas amenazas para hacerles frente y a nivel físico se prepara para hacerles frente.

De nuevo ocurre lo mismo:

  • Palpitaciones o taquicardias.
  • Sudoración.
  • Sensación de mareo.
  • Dificultades digestivas: dolor de estómago, ganas de vomitar

Y a nivel psicológico, aparece:

  • Miedo,
  • Pensamientos rumiativos
  • Desesperanza

Una vez el proceso se ha iniciado, suele generalizarse a otros contextos; es decir, la persona describe la sintomatología que empezó como algo puntual, en situaciones que no tienen que ver con la inicial. Así se instaura el TAG.

Cuando esto ocurre, el sujeto siente que ha perdido el control de su vida y se percibe absolutamente desabordado.

Es habitual entonces también observar sentimientos de tristeza e incapacidad que pueden desembocar en un trastorno depresivo. Ansiedad y depresión son trastornos que suelen aparecer conjuntamente con mucha frecuencia.

¿Y qué hacer entonces ante un TAG?

Lo indispensable es pedir ayuda a un profesional. Muchas veces será necesario un tratamiento farmacológico que restablecerá el nivel óptimo de nuestro Sistema Nervioso, que se ha visto desequilibrado por completo.

El Psicólogo es un profesional que te ayudará a reevaluar tus miedos, tus creencias y percepciones distorsionadas y en general todos aquellos factores que estén provocando o manteniendo el TAG.

Dicho de otro modo, te hará entender que esos tigres que tu percibes, en realidad, siguen siendo lindos gatitos.

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